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Un resultado
positivo para EH puede cambiar su vida en muchos aspectos. Por ejemplo, puede
afectar a su decisión de tener hijos, de planificar el futuro, modificar el
orden de sus prioridades, buscar una vivienda adecuada, etc. Puede resultarle
más difícil conseguir una hipoteca, un seguro de vida o un seguro sanitario de
salud. Por lo tanto, a las personas con riesgo se les aconseja que tomen este
tipo de decisiones que afectan a su vida futura antes de someterse al análisis
predictivo o antes de que los síntomas aparezcan y se realice el diagnóstico de
la enfermedad. La EH irá afectando de forma progresiva
su habilidad para vivir de manera independiente. Le va a resultar más difícil
realizar su trabajo, sus actividades sociales y en general sus actividades de
la vida diaria. Según vaya avanzando la enfermedad necesitará más ayuda y se
hará más dependiente de otras personas como familiares, profesionales de la
salud y asistentes sociales. Este es un tema muy delicado.
En algunos países es obligatorio informar a las autoridades que ha sido
diagnosticado de una enfermedad que puede afectar a su capacidad para conducir.
Algunas veces a las personas que están en los primeros estadíos de la
enfermedad se les conceden permisos de conducción que son renovados en un
período más corto de tiempo. Muchos pacientes y cuidadores de EH
encuentran que los problemas conductuales son más problemáticos que los
problemas motores o cognitivos. Esto implica especialmente a la depresión, la
apatía, la ansiedad, la irritabilidad y las conductas obsesivo-compulsivas.
Además los problemas cognitivos pueden tener también un gran impacto en la vida
diaria. La EH afecta a ciertas regiones del cerebro que normalmente controlan
la planificación de tareas para el futuro (funciones ejecutivas) y ser capaz de
concentrarse en más de una tarea al mismo tiempo (flexibilidad cognitiva). Por
lo tanto, los pacientes con EH pueden verse sobrepasados a la hora de realizar
actividades o tener dificultades a la hora de prestar atención y adaptarse a
situaciones cambiantes. Además, los problemas del sueño pueden afectar la vida
familiar, ya sea por debido a falta de sueño por la noche o a exceso de sueño
durante el día. Las estrategias para enfrentarse a la
EH han de diseñarse de forma individual teniendo en cuenta la persona afecta,
el estadío de la enfermedad y el contexto familiar. Dado que la enfermedad
progresa muy lentamente tenemos tiempo para ir adaptándonos a los cambios
producidos por la enfermedad. Con un mejor conocimiento de las limitaciones
cognitivas y conductuales es más fácil poder desarrollar estrategias que nos
permitan adaptarnos mejor a los cambios y a mantener una atmósfera acogedora y
relación agradable con las personas que padecen EH. También puede solicitar
información importante y consejos valiosos tanto de los especialistas en la EH
como de las organizaciones de voluntarios que haya en su país.
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