|
Desgraciadamente, hoy en día no existe
ningún fármaco que haya sido probada su eficacia en el tratamiento de las
causas subyacentes a la EH. Aunque, en los últimos años la investigación básica
y clínica han contribuido a un conocimiento más profundo sobre la EH. Existen
muchos estudios sobre la patogénesis de la enfermedad que intentan encontrar
fármacos que puedan prevenir o enlentecer la progresión de la misma (llamados
tratamientos modificadores de la enfermedad). Hoy en día se están estudiando
muchos compuestos desde el punto de vista básico que pueden estar disponibles
para realizar ensayos clínicos a corto plazo. Aunque no hay cura para la EH de
momento, algunos tratamientos pueden controlar los síntomas de la enfermedad
(tratamientos sintomáticos) y mejorar la calidad de vida. Estos tratamientos se
dividen en farmacológicos (medicamentos) y no farmacológicos. Los tratamientos
farmacológicos son cualquier medicina que se utilice para tratar los síntomas
de la EH. Los tratamientos no farmacológicos pueden mejorar tanto los síntomas
físicos como los psicológicos de la enfermedad, como la psicoterapia, la
fisioterapia, la terapia respiratoria, la logoterapia, la terapia cognitiva. Se
ha comprobado que estas terapias mejoran el estado de ánimo, el control motor,
el habla, el equilibrio, la deglución y el balance. Los problemas que causan más problemas
son el corea, la bradicinesia, la irritabilidad, la apatía, la depresión, la
ansiedad y los trastornos del sueño. Estos síntomas se pueden tratar con
diferentes fármacos. Algunos fármacos antipsicóticos
(neurolépticos) se utilizan para tratar el corea y las hipercinesias; los
antidepresivos para la depresión, la apatía y otras alteraciones del ánimo; los
ansiolíticos para la ansiedad; y los somníferos para tratar las alteraciones
del sueño. Pero muchas medicinas pueden tener efectos secundarios y algunos
efectos contrarios. Además las mismas medicinas pueden tener diferentes efectos
en distintas personas. Por lo tanto, el tratamiento ideal ha de ser determinado
para cada persona por un especialista con experiencia en la EH acorde con los
síntomas y al efecto de los fármacos. Se ha discutido mucho sobre los
beneficios que tiene una dieta rica en vitaminas, coenzimas y otros compuestos
(por ejemplo, creatina, coenzima Q10 y el etil-EPA) pero no existen
datos clínicos que lo hayan podido probar. Durante los últimos estadíos de la
enfermedad se produce una importante pérdida de peso y sería necesaria una
dieta rica en calorías. Es de gran ayuda consultar con un dietista.
|