|
Los primeros signos de la enfermedad
son muy leves y pueden consistir en pequeños cambios en la personalidad o el
carácter. La falta de memoria, la torpeza y los movimientos “erráticos” de los
dedos de las manos o de los pies pueden ser un signo. A menudo, durante estos
estadíos tan iniciales de la enfermedad, los pacientes no visitan ningún médico
y pueden pasar varios años hasta que se realice un diagnóstico médico. Por lo
tanto, el inicio de la EH se describe como "insidioso", pues la
enfermedad se manifiesta muy lentamente.
La EH se caracteriza por una
combinación de alteraciones motoras (movimiento), psiquiátricas (de
personalidad o carácter) y cognitivas (pensamiento). Los síntomas de la EH
varían de una persona a otra en amplitud, severidad, edad de comienzo y
velocidad de progresión, incluso entre los miembros de una misma familia. Por
ejemplo, una persona afectada por EH puede tener una alteración muy llamativa
del movimiento, pero sólo algunos síntomas psiquiátricos leves y poco deterioro
intelectual, mientras que otra puede tener depresión y ansiedad muchos años
antes de que aparezcan movimientos anormales.
Una de las primeras
alteraciones de movimiento es el corea (movimiento similar a “la danza”). El
término corea proviene del
griego choreia, que significa danza. Al
comienzo de la enfermedad, este exceso de movimiento es poco frecuente y no es
muy amplio. Los pacientes con EH también muestran lentitud para el inicio de
los movimientos voluntarios, lo cual es muy sutil y se denomina bradicinesia (lentitud de los movimientos).
Según va progresando la enfermedad,
estos síntomas se hacen más evidentes. En los estadíos intermedios de la
enfermedad pueden darse movimientos más amplios en los músculos de las piernas,
cara y tronco. La lentitud en los movimientos puede que haya empeorado pero
esto puede estar enmascarado por el corea. Así mismo, la distonía puede ser evidente. Este término hace referencia a la
contracción lenta y exagerada de un músculo lo que produce movimientos
repetitivos y torcidos. Por lo tanto, los síntomas motores de la EH son una
combinación de corea, bradiquinesia y distonía, lo que afecta de forma
importante la postura, el equilibrio y la marcha. En algunos casos, la persona
puede parecer tiesa y rígida. Las alteraciones oculo-motoras (movimientos del
ojo) también son frecuentes. Gradualmente, el habla del paciente es menos clara y pueden aparecer dificultades
para tragar alimentos, lo que
conlleva pérdida de peso. Puede ser beneficioso visitar a un logopeda o a un
experto en nutrición.
Además de las alteraciones del
movimiento mencionadas anteriormente, en la EH se producen cambios en la personalidad y en el comportamiento
(carácter). Los síntomas psiquiátricos más frecuentes en la EH son
depresión, apatía, ansiedad, irritabilidad, arrebatos de cólera, impulsividad,
comportamientos obsesivo-compulsivos, alteraciones del sueño y aislamiento
social. De vez en cuando también se observan ilusiones (o falsas creencias) y
alucinaciones (ver, oír o sentir algo que realmente no existen).
La EH también se caracteriza por alteración progresiva de las capacidades
cognitivas (de pensamiento), lo que implica la comprensión, el
razonamiento, el juicio y la memoria. Los síntomas cognitivos incluyen lentitud
de pensamiento, dificultad para la concentración, la organización, la
planificación, la toma de decisiones, la capacidad para responder preguntas,
así como problemas de memoria a corto plazo, alteración de la capacidad para
retener y entender información nueva y para solucionar problemas.
Existen otro tipo de síntomas que
aparecen según progresa la enfermedad como la pérdida de peso, las alteraciones
del sueño y la incontinencia urinaria.
Según la clasificación del Dr. Ira
Shoulson, la progresión de la EH se divide en 5 estadíos: - Estadío inicial:
La persona tiene diagnóstico de EH y puede realizar todas sus tareas tanto en
casa como en el trabajo.
- Estadío intermedio
inicial: La persona puede realizar su trabajo pero con menor capacidad. Puede
seguir haciendo frente a las tareas diarias pero con algunas dificultades.
- Estadío intermedio
tardío: La persona ya no puede realizar un trabajo remunerado ni hacer frente a
sus responsabilidades domésticas. Precisa supervisión o ayuda para poder llevar
su contabilidad diaria. Puede encontrar problemas para realizar otras
actividades diarias para las cuales sólo requiere una pequeña ayuda.
- Estadío avanzado
inicial: La persona es dependiente para sus actividades de la vida diaria, pero
puede seguir siendo atendida en casa por sus familiares o cuidadores
profesionales.
- Estadío avanzado:
La persona requiere ayuda para sus actividades de la vida diaria y normalmente
se hacen necesarios cuidados de enfermería profesionales.
Cuando la EH
comienza temprano (es decir, antes de los 20 años), el corea es menos
prominente, mientras que la lentitud del movimiento (bradiquinesia) y la rigidez
se hacen más prevalentes. En la mayoría de los casos, la progresión de
la EH juvenil suele ser más rápida que en el adulto. Las primeras
características de la EH juvenil pueden ser importantes cambios conductuales,
problemas de aprendizaje, fracaso escolar y problemas de lenguaje.
Ocasionalmente se pueden dar ataques epilépticos en la EH, y éstos son más
frecuentes entre los pacientes jóvenes. Cuando la EH aparece a edades avanzadas, se suele
caracterizar por tener más corea, mientras que la lentitud y la rigidez son
menos prominentes. Cuando la EH aparece a edades avanzadas, es más difícil
trazar una historia familiar pues los padres de la persona afecta habrán
fallecido sin mostrar síntomas de la enfermedad.
|